La ambulancia
Estar detrás de una barra a ciertas horas te cualifica para ejercer de psicóloga, árbitro, abogada, madre, portero y confesor. Ésta es una cruz que lleva bastante peor de lo que quisiera. Le cansa escuchar noche tras noche las mismas historias inverosímiles contadas por bocas incomprensibles. Le cuesta cada vez más hacer como que escucha, solo las amenazas de despido logran despejar sus oídos y su paciencia. Harina de otro costal es la sonrisa, ésta es una "rara avis" que en contadas ocasiones se puede divisar. Nunca, y cuando digo nunca es nunca, ha aceptado la invitación de ningún cliente, no bebe alcohol, lo que sí acepta y de buen grado, son las propinas, a final de mes, descontando gastos, su ridículo jornal no le da para nada extra, así que las propinas se han convertido en la única fuente de alegrías que se puede permitir. Es la tercera vez este mes que viene la ambulancia. Los sanitarios conocen bien el sitio, la conocen a ella y también a la mayoría de los clientes....