Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como femenino

Ada

Imagen
Se han revolucionado hasta las Ninfas que viven en las fuentes de los jardines. Le han preparado un Lei. Es una guirnalda de flores recién cortadas, como un collar Hawaiano, y eso, creedme que es todo un honor, es la manera que tienen los Elementales de dar la bienvenida a alguien como ella. No paran de reír mientras salpican todo el día, a todo el que pasa por delante de ellas. La risa de las Ninfas, por si nunca la habéis escuchado, es contagiosa y estridente, como la de los niños pequeños cuando algo les divierte. Así que Roberto, anda el pobre de cabeza pidiendo silencio, nadie quiere que nada salga mal cuando llegue Ada. Los Silfos son más comedidos, y como Seres responsables, ayudan afanosos al jardinero, atusando las flores cerradas para que abran bien todos los pétalos, y luzcan en todo su esplendor.  Cuando entra Ada, parece que el tiempo se detiene. Tiene una presencia arrebatadora. Exuda paz y amor por cada poro de su piel. Va vestida totalmente de color malva, con una g...

La ambulancia

Imagen
Estar detrás de una barra a ciertas horas te cualifica para ejercer de psicóloga, árbitro, abogada, madre, portero y confesor. Ésta es una cruz que lleva bastante peor de lo que quisiera. Le cansa escuchar noche tras noche las mismas historias inverosímiles contadas por bocas incomprensibles. Le cuesta cada vez más hacer como que escucha, solo las amenazas de despido logran despejar sus oídos y su paciencia. Harina de otro costal es la sonrisa, ésta es una "rara avis" que en contadas ocasiones se puede divisar. Nunca, y cuando digo nunca es nunca, ha aceptado la invitación de ningún cliente, no bebe alcohol, lo que sí acepta y de buen grado, son las propinas, a final de mes, descontando gastos, su ridículo jornal no le da para nada extra, así que las propinas se han convertido en la única fuente de alegrías que se puede permitir.  Es la tercera vez este mes que viene la ambulancia. Los sanitarios conocen bien el sitio, la conocen a ella y también a la mayoría de los clientes....

La barra del bar

Imagen
Odia cuando el reloj da las tres de la mañana. Es cuando ya han echado a los borrachos de todos los garitos y se reunen allí. Su jefe le tiene dicho que si le dan problemas llame a la policía, pero que bajo ningún concepto deje de servir alcohol a nadie, vive de eso. Es también la hora en que descansa la cocina que no reanuda su marcha hasta las seis. De manera que de tres a seis siempre está sola. Los ha visto ya de todas formas y colores, altos, bajos, gordos, flacos, babosos, impertinentes, violentos y depresivos. Por la barra donde Erika sirve copas los siete días de la semana, han pasado ya todos los colores del arcoiris y todas las letras del abecedario, cuatro años dan para un montón de historias.  Ser mujer de pocas palabras y mucho estómago le ha facilitado la permanencia en el puesto, no puede recordar cuantas camareras han pasado por allí antes que ella. Nunca ha llegado a pasar miedo y eso que ocasiones nunca le han faltado, pero el mero desprecio que siente por su prop...