Mujer Medicina #lasonambula Esperanza
Un día, la madre se puso malísima de unas jaquecas y se tumbó en el sofá con una toalla mojada en agua fresca en la frente. Desde que Esperanza había llegado a la casa, a la mujer no le había dado una de sus frecuentes crisis, y esta parecía de las gordas. Bajó las persianas porque hasta la luz parecía que le taladraba el cerebro y le hacía sentir alfileres en los ojos. Pidió a las niñas que salieran fuera a jugar porque necesitaba el más absoluto de los silencios, el más leve ruido le hacía sentir el golpe de un martillo en la cabeza. -¿Le pasa mucho?, preguntó Esperanza en voz baja a Carmen. -Sí, mucho, y a veces le duran dos o tres días, hasta llega a vomitar del dolor que tiene la pobre. Esperanza por primera vez desobedeció a Josefina y no salió a jugar a la calle. Entró al salón de puntillas para no hacer ruido y se colocó tras ella. Carmen la observaba asomando la cabeza desde el pasillo, no tenía ni idea de lo que estaba tramando su hermana. Con mucho cuidado p...