El camuflaje perverso de la sirena de #lasonambula Ruth


Se conocieron en el bufete donde él era uno de los socios. Fue prácticamente un flechazo, cuando Ruth entró a trabajar, recomendada por supuesto por la familia de uno de los socios, pues ella misma es hija de una de las familias con más solvencia en la zona y jugó a su favor que fuera la primera de su promoción, ninguno de los tres socios tuvo pega ninguna que poner para que fuese admitida en Kitter - Clementaine & Taylor, no solamente por las referencias con las que venía, si no por su fabuloso currículum, y por supuesto ella estuvo a la altura desde el primer día en que entró a trabajar con ellos y se la puso a prueba. Solo había tenido algún trabajillo en oficinas de poca monta, donde evidentemente siempre destacaba, y quería ascender en su carrera, a poder ser rápido, era ambiciosa. Quería casos grandes en bufetes grandes, le aburría la monotonía anodina de los pequeños casos en que la hacían trabajar en bufetes de poca categoría. 
Ella nunca se conformó con un trabajo mediocre, desde que acabó la facultad, incluso antes, sus aspiraciones siempre apuntaron muy alto, y se esforzó mucho desde el principio por medrar rápidamente en la profesión, quería ser alguien, tener un nombre y que se le reconociera su trabajo.

     En ocasiones su físico ha jugado en su contra, pues ser una mujer con un cuerpo espectacular en un trabajo de hombres no siempre le ha facilitado las cosas, alguna vez se ha topado con algún capullo que ha querido algo más de lo que ella ofrecía, pero siempre ha sacado su carácter y nunca se ha dejado amedrentar. 
Es una pelirroja menuda, sagaz y astuta, y en el nuevo bufete se dieron cuenta pronto de su eficiencia y aptitudes. En los primeros trabajos que le encomendaron, los tres amigos rápidamente observaron que era como un perro de presa que se enganchaba a la yugular de su contrario y no la soltaba hasta que sentía que el pulso de su víctima había dejado de latir. No perdió ni uno de los muchos casos que le dieron para comprobar su valía, los resolvía con la soltura del más veterano abogado y un impecable comportamiento. Ella supo desde que puso el pie en la oficina que estarían observándola de cerca, así que muy convenientemente sacó todo su arsenal para dejarlos impactados. Steven Clementaine nunca creyó en el destino ni en las casualidades, pero la primera vez que reparó en ella, sintió verdaderamente que el amor a primera vista existe y que el maldito cupido había disparado su flechita hacia él. 

Fragmento de "El camuflaje perverso de la sirena" ♥️♥️♥️ de @_lasonambula

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