Nadia
Su hermana era menor que ella, según me dice la enfermedad fue larga y dolorosa.
Se ha emocionado al recordarla y no reprimo mis ganas de consolarla, la abrazo.... y la beso.
Quizás no he debido hacerlo, pero ha surgido así, y a ella por lo que parece también le apetecía.
Ha sido un beso largo y reposado, lleno de pasión y consuelo. Nos tomamos de la mano y sin decir nada más nos dirigimos a su hotel.
Ya en la habitación empezamos a desnudarnos todavía sin mediar palabra. Solo la miro. Es perfecta.
No sé si en su día a día lleva este tipo de lencería, pero madre de dios, me ha puesto muy burro.
Se la quita mirándome fijamente a los ojos y eso me pone más si eso es posible.
Me hace el amor primero con las palabras, me susurra de tal manera que siento prisa por someterla bajo las sábanas, pero ella no la tiene y yo soy suyo, puede hacer conmigo lo que quiera.
Me aprieta fuertemente contra sus pechos, se tumba sobre mí y recorre mi cuerpo con sus dedos, unas veces suaves yemas, otras afiladas uñas. Y en estos intervalos sensitivos sube y baja mi pasión, siento el calor de su entrepierna sobre mi estómago y la quiero penetrar. En un rápido movimiento intercambiolos papeles y ahora sobre ella, mando yo. Enloquecido de lujuria no distingo donde acaba su vientre y donde empiezan sus piernas. Entramos en un diálogo de gemidos y miradas de deseo voraz.
Estamos preparados y nos amamos con tal intensidad que temo dañarla con los golpes de mi pelvis contra la suya, pero por el contrario, con sus uñas clavadas en mi espalda, me pide más. Sigo trabajando hasta tensarme preparando el momento del éxtasis. Sincronizados en tan bella obra de arte culminamos a la vez nuestro amor, empapando por completo las blancas sábanas con blancos fluidos.
Es una diosa y por lo menos, por esta noche la he tenido solo para mí.
Agotados por tanto amor, apoya su mejilla sobre mi pecho y descansa. Estoy rendido de cansancio y rendido de amor por ella, la quiero para mí. Para siempre. Ojalá no se tenga que marchar nunca de Madrid. Está ronroneando como Bast.
Me encanta, sumisa pero poderosa, sabedora que me tiene a su merced me pide que pase la noche con ella, que no me marche a casa e incapaz de resistirme a sus encantos, acepto.
Nos hemos levantado tarde y hemos desayunado sexo. No hemos parado de charlar, de conocernos y de amarnos. Ya le he hablado de Bast y a media mañana nos vamos hacia mi casa para darle de comer y atenderla un rato. Hemos decidido pasar allí el resto del fin de semana, así que de camino a casa pasamos por el súper para comprar provisiones. Ha cogido ropa para cambiarse mañana porque no quiero que coma el domingo sola, así que vendrá a casa, a la comida de familia...
💜💜💜
Me encantaría que formases parte de mi caos. Me sigues?
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